Riqueza Inexplicable, gobernanza irresponsable y frivolidad: Vito Saint Germain
Morena acudió el lunes a la Fiscalía Anticorrupción de Nuevo León para denunciar a Samuel García, a Mariana Rodríguez, su alineada esposa como probable candidata a la gubernatura, familiares del gobernador y a su secretario de Gobierno por enriquecimiento ilícito, peculado, abuso de funciones y operaciones con recursos de procedencia ilícita. 1,400 millones de pesos salieron de la tesorería estatal hacia proveedores y, tras pasar por empresas intermediarias, terminaron comprando servicios en el despacho jurídico de la familia García.
El gobernador respondió como es usual con una sonrisa para la cámara. Se ríe de Morena porque la demanda, dijo, es un refrito que la propia Fiscalía Anticorrupción resolvió: no había nada ilegal, para García en pagar a terceros que luego contratan a su despacho, en su opinión eso simplemente es jugar limpio. Poco importa para él que la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Contratación de Servicios del Estado de Nuevo León Artículo 44 diga textualmente que están temporalmente impedidos para participar en contrataciones del Estado, Fracción II: proveedores que tengan relación personal, familiar o de negocios con el servidor público que tiene facultad de decisión sobre la contratación, cuando del contrato pueda resultar en algún beneficio para ese servidor público, su cónyuge, parientes hasta 4º grado (consanguíneos) o 2º grado (afinidad/civiles), o para terceros con relaciones profesionales o de negocios con él, o socios/sociedades de las que el funcionario forme o haya formado parte.
Es alucinante la seguridad del gobernador para vender la historia de tranzas con sus proveedores de su gobierno que luego reaparecen con la cachucha de clientes del negocio de él y de su padre, negocio lícito y sin manchas por supuesto, todo en orden.
Observando esos modos en la cabeza del poder ejecutivo del estado la denuncia por los agravios que padece Nuevo León tendría que incluir dos cargos más, no incluidos en el código penal: gobernanza irresponsable y frivolidad inagotable.
Gobernanza irresponsable, porque durante cinco años el estado ha vivido en una campaña de posicionamiento electoral continuo de García y su esposa, “Doña Marianis”, mientras el estado vive en un caos presupuestal y en pleito permanente entre el Ejecutivo, el Congreso y los alcaldes no afiliados al partido del gobernador, a quienes no se entregan los recursos que pertenecen a sus municipiosmientras son repartidos millones, “gracias a la señora Mariana” entre la población menos favorecida en una labor obvia de compra del voto.
Presupuestos atorados, nombramientos en disputa y una crisis constitucional en 2023, cuando el gobernador pidió licencia para buscar la Presidencia pero se negó a reconocer al interino. Mientras uqe las obras insignia solo existen en las maquetas, pero dejan ya un desastre vial e infraestructura pluvial dañada. La federación, por faltaran problemas, prefirió dejó de apoyar.
Frivolidad inagotable, porque el gobierno se comunica como una marca personal, banal y superflua,antes que como administración pública. La decisión es de pareja. Desde el primer día de la administración, Mariana Rodríguez, titular de la sugestiva entidad “Amar a Nuevo León”, dependencia que coordina programas prioritarios y la comunicación social del estado nunca dejó de ser la influencer con miles o millones de seguidores ni dejó de recomendar productos y contar sus ideas en Instagram.
Los episodios se acumulan. En marzo de 2025, mientras más de 150 incendios obligaban a declarar bandera roja por la calidad del aire en el área metropolitana, promovió en sus redes un purificador de 25 mil pesos; ante las críticas respondió que cada quien es libre de comprar o no lo que ella recomienda, porque de eso vive. En julio del mismo año, la pareja mostró el clóset de su hija de dos años, con más de 120 pares de zapatos, y la aclaración fue peor que la foto: casi todo, dijo, son regalos de marcas. Este año, Morena pidió en el Congreso local que se separara del cargo para evitar el uso político de recursos públicos, ella reconoció que contempla buscar la gubernatura en 2027, con una frase que merece enmarcarse: las interacciones, los seguidores y las vistas no siempre se convierten en votos. Aunque eso es lo que busca.
El problema no es que un gobierno use Instagram. El problema es que la vitrina comercial y la vocería oficial sean una misma cuenta, y que el ciudadano ya no distinga dónde termina el programa social y dónde empieza el contenido patrocinado y la campaña política.
Por nada de eso se puede demandar a nadie. Gobernar mal no es un delito en México que se castigue administrativamente. Para desautorizar un mal gobierno y un pésimo gobernante existen otras vías: el juicio político, pensado para sancionar conductas que dañan el interés público, las responsabilidades que las auditorías deberían perseguir con rigor técnico y sin calendario electoral y, por supuesto, el voto.
Morena lleva al terreno penal una disputa que es, en el fondo, política, se juega todo a una carta que no está claro hasta donde controla. Si la denuncia prospera, bien: la ley habrá funcionado. Pero si se desvanece, como tantas otras en este país, Samuel García tendrá lo que más le gusta: un video nuevo en el que aparece como víctima. Nada fortalece más a un político frívolo que un adversario que se equivoca.
El gobernador no puede reelegirse, pero su proyecto, si “Marianis” llega a estar en la boleta, estará vivo para salvarlo. ¿Es aceptable imaginar a Nuevo León gobernado por una persona que presume un par de tenis “fosfo fosfo” como uno de uno de sus mejores logros como influencer? La gobernanza irresponsable y la frivolidad inagotable siguen presentes en el horizonte político del estado como alternativas.
