septiembre 23, 2026

Mexicanos al cuadrado

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Aparentemente la orden presidencial fue de re-clasificar a los mexicanos en dos grandes grupos, los mexicanos de primera y los de cuarta, a la brevedad posible. Diputados y senadores, instruidos de la prisa que tiene la señora presidente con A de mujer por ver modificada la Constitución por lo menos en sus artículos 30 y 82, levantaron su mano uniformada de inmediato. A partir de su publicación en el Diario Oficial, será ley que hay mexicanos de primera, los mexicanos al cuadrado, y mexicanos de cuarta.

A partir de ahora, diga lo que digan la razón y la ley, ahora en primer lugar, hay  mexicanos-mexicanos. Los demás son un número impresionante de mexicanos que han decidido mantener su ciudadanía mexicana y la de otro país, por razones que a ellos competen.

Los primeros son mexicanos al cuadrado, que tienen todos los derechos humanos, políticos y sociales que dice la Magna Carta. Los otros apestados, muchos de los cuales son millones de paisanos que sostienen una imbécil política económica con sus remesas desde los Estados Unidos, son iguales pero no lo son.

Estos pelafustanes y muchos otros más que adquirimos legítimamente la doble ciudadanía, dictatorialmente -¡porque lo digo yo!- somos mexicanos de segunda, si nos va bien. Los que tienen doble ciudadanía, aunque conserven su derecho a votar, no pueden ser votados (ojo, Constitución), al menos para los puestos de presidente de la República o gobernador de alguna de las 32 entidades federativas. Ya luego se verá cómo se hace extensivo.

Por lo pronto, los legisladores también están cocinando la llamada ya Ley del Meme. El obradorato en el poder ha venido a ratificar esa agresiva vocación, no sé si contagiosa o adictiva, de acudir a la modificación de leyes y reglamentos para saciar por ahí la muy personal molestia que a sus pieles sensibles causan las actitudes críticas, ya no se diga caricaturescas.

Puede decirse que esa postura no es exclusiva del cuatrote: seguramente se da en todo el mundo cuando una nueva pandilla accede al poder que había anhelado tanto tiempo, disfrutando de la parodia y el humor político, con gozo comparable en intensidad a su condena actual.

Si a esto se agrega que México tiene una rica y bien arraigada tradición de la caricatura política, que inicia sin duda con Guadalupe Posadas y sigue hasta nuestro tiempo pasando por Guasp, Alberto Isaac, Abel Quezada, Arias Bernal, el Chango Cabral, Rius, Efrén, Paco Calderón, y tantos otros, ese es un territorio poco grato para los políticos.

La aparición de nuevas tecnologías, en donde para bien o para mal un aparato telefónico que cabe en la palma de una mano, tiene la virtud potencial de hacer de millones de usuarios millones de reporteros, que pueden registrar y transmitir los hechos que acontezcan ante sus ojos, es un hito en la comunicación. Con un poco de ingenio popular, que en nuestro país no es escaso,el aparatito los convierte en potenciales editorialistas gráficos, con la ventaja de la inmediatez de la difusión de sus caricaturas.No sé de donde salió la palabra que los nombra, memes. Pero de que en México son tremendamente inmediatos y graciosos, no hay duda.

Volviendo a la vocación leguleya de los obradoristas, no tarda en aprobarse la ley del meme. Encubierta en la piel de oveja de la defensa de los consumidores, y especialmente de los derechos de autor de las imágenes, la ley impone a los que facilitan la difusión de los memes que ofendan la sensibilidad del cuatrote, con multas que pueden llegar a los cinco millones de pesos. Ni Izzi, ni Telmex, ni ningún otro proveedor de servicios de difusión en redes tienen el derecho ni la capacidad real para censurar lo que pueda ofender a los castos oídos del régimen.Ante la imposibilidad de quemar en leña verde a los anónimos e ingeniosos autores de los memes, pegarle a la cabeza, si se puede, es lo aconsejable, dicen en Palacio.

Yo entiendo perfectamente a la señora presidente con A de mujer: si algún ingenioso artista de la inteligencia artificial hiciera una caricatura de mi faz, como la urraca con estreñimiento que luce, a mí tampoco me iba a gustar. En este caso, la única diferencia entre mi persona y la doctora Claudia es que yo no puedo ordenar que cambien la Constitución y ella sí.

Hasta que mis apáticos compatriotas de primera o cuarta lo sigan permitiendo.

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas):Con todo respeto para la señora Presidente con A de mujer:podría  su departamento de comunicación social, o el del INE que usted comanda, sugerir un sinónimo de narcopolítico para nombrar a los narcopolíticos?Se agradacería.

felixcortescama@gmail.com

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