Elecciones en EU, el juego del poder
Napoleón Bonaparte solía repetir: para ganar una guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero. En la arena electoral la premisa mantiene su vigencia, aunque con una reserva fundamental: el dinero por sí solo no garantiza la victoria; el verdadero secreto reside en cómo se invierte.
Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024, la campaña de Kamala Harris desembolsó más dinero que el Partido Republicano, y aun así sufrió una derrota contundente ante Donald Trump. También en las recientes elecciones legislativas y estatales, los republicanos contaron con una chequera ligeramente más amplia, impulsada por la cartera de Elon Musk. El resultado, sin embargo, fue un nuevo descalabro para el oficialismo. La lección es nítida: la política no premia al que más gasta, sino al que mejor maneja sus recursos.
«Es la economía, estúpido» y el golpe geopolítico. La histórica frase que James Carville inmortalizó en la campaña de Bill Clinton sigue siendo el axioma en las elecciones: el electorado vota con el bolsillo. Y, en esta ocasión, la geopolítica jugó un papel devastador para el gobierno republicano. Irán ejecutó una maniobra calculada al bloquear el estrecho de Ormuz y el estrecho de Bab el-Mandeb para provocar la subida de los precios del petróleo, disparando los costos de la gasolina y el diésel y golpeando el gasto diario de las familias norteamericanas. Sembró así el voto de castigo contra la administración de Donald Trump.
El segundo factor es el voto hispano. Los resultados electorales del pasado supermartesdeben leerse correctamente: el voto hispano no le pertenece por decreto ni a demócratas ni a republicanos. El votante hispano no se mueve por ataduras ideológicas, ni modas wokeo etiquetas de izquierda y derecha; el voto hispano premia o castiga a los gobernantes en función de dos ejes primordiales: el bolsillo y la dignidad. Las intensas redadas migratorias generaron una profunda indignación y rechazo en la comunidad hispana. Al sumar el golpe asu poder adquisitivo a las agresiones hacia su comunidad, el veredicto en las urnas fue contundente.
El tablero político hacia 2028: reacomodos e incertidumbre. Tras este tsunami electoral, la carrera por el poder de cara a 2028 ha quedado abierta y con actores claramente identificados en ambos lados del espectro.
El lado demócrata. En las filas demócratas emergen tres perfiles con claras aspiraciones presidenciales: Alexandria Ocasio-Cortez y Jon Ossoff: representan las alas más beligerantes e ideologizadas del partido (la izquierda radical y el activismo progresista), capitalizando el descontento de las bases. Frente a ellos se posiciona un James Talarico, unafigura disruptiva y de centro que ganó en Texas, con capacidad de atraer a sectores independientes y moderados en territorios tradicionalmente conservadores. Frente a estas figuras competirá el gobernador de California Gavin Newsom.
Por el lado republicano, el gran perdedor fue el vicepresidente J. D. Vance, quien sufrió un duro revés político al no lograr sostener el control republicano en su propio territorio (Ohio), perdiendo la banca del Senado y la gubernatura. En contraste, el gran ganador de la jornada es Marco Rubio, quien logró un triunfo contundente en Florida, consolidándose como la carta fuerte del partido y el sucesor natural que Donald Trump necesitará para intentar retener el liderazgo conservador en las elecciones presidenciales de 2028.
Finalmente, con un Congreso adverso, la historia sugiere que el presidente tenderá a girarhacia donde aún conserva autoridad ejecutiva: la política exterior, tal como lo hizo Barack Obama en su momento tras perder las elecciones de medio término. Sin nada que perder en el terreno legislativo local, se anticipa una postura exterior mucho más agresiva y unilateral de Donald Trump. Bajo esta lectura, Irán, Cuba y México no se librarán de una fuerte ofensiva en el corto y mediano plazo. El juego del poder político global sigue en marcha.
