EL GRAN DESAFÍO: NO ES UNIR AL PRI Y AL PAN, ES CONVENCER A LOS CIUDADANOS
Éste me parece el punto central.
La oposición puede sumar siglas y dirigentes y, sin embargo, no sumar ciudadanos.
Fox y Alito pueden construir una fotografía políticamente poderosa para quienes recuerdan el 2000. Pero para la Generación Z, esa fotografía tendrá valor únicamente si detrás existe una nueva narrativa.
El joven que no vivió el triunfo de Fox no está necesariamente interesado en rescatar al PAN de 2000 ni al PRI de antes. Quiere saber qué harán frente a la inseguridad, empleo, salarios, vivienda, educación, tecnología, corrupción, oportunidades y futuro.
Y existe otra paradoja: Fox fue el símbolo de la alternancia; ahora podría convertirse en símbolo de una oposición que intenta volver a unir el pasado para enfrentar el presente.
Por eso, la verdadera pregunta rumbo a 2027 no es si Fox puede reconciliarse con el PRI.
Es mucho más sencilla y mucho más dura:
¿Puede la oposición reconciliarse con una ciudadanía —especialmente joven— que ya no le debe memoria ni lealtad a ninguno de los dos partidos?
Ese será, probablemente, el verdadero examen del llamado frente opositor.
