noviembre 4, 2026

Para que gastar en campañas si van a negociar curules

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Lo que un partido no ganó en las urnas, puede conseguirlo negociando, al fin que siempre hay gente ambiciosa, perniciosa y … falta de escrúpulos.

La composición del Congreso de Nuevo León ya no se parece a la que decidimos los ciudadanos en las urnas en 2024. En apenas dos años, muchos abandonaron el partido por el que fueron electos y migraron a otras bancadas, reconfigurando el mapa político sin que mediara una nueva elección.

MC ganó con apoyo ciudadano solo 5 distritos: Distrito 4, Ana Melissa Peña Villagómez, Distrito 11 (San Nicolás): Baltazar Martínez. El distrito 14 (Guadalupe): José Luis Garza. El distrito 20 (García): Andrés Pintos. El distrito 22 (Juárez): Mario Salinas y Distrito 23 (Juárez): Rocío Montalvo, esta última renunció y se fue al PAN.

Y como diputados de representación proporcional llegaron Sandra Elizabeth Pámanes Ortiz (Coordinadora de la Bancada)

Paola Cristina Linares López, Marisol González Elías y Glen Alan Villarreal Zambrano, pero ahora resulta que tiene mayoría…

Los ex MORENOS Mario Soto Esquer, Brenda Velázquez Valdez, Francisco del Bosque Ramos y recientemente Berenice Martínez Díaz, hija de la Senadora de Morena Judith Díaz, se quitaron la máscara y se fueron de lleno a operar en MC.

Ese fenómeno, conocido como «chapulineo», deja en claro que, para muchos diputados, no existe la lealtad política, les importa un bledo la representación ciudadana y no conocen de ética pública.

Cuando un ciudadano acude a las urnas, rara vez vota únicamente por una persona. También vota por un proyecto, una plataforma, una ideología y unas siglas. Por ello, resulta difícil justificar que un legislador llegue al Congreso gracias a los votos de un partido y, meses después, termine fortaleciendo a otro completamente distinto.

Eso es traición a su partido y al pueblo.

La consecuencia: Movimiento Ciudadano incrementó su presencia legislativa hasta convertirse en la bancada más numerosa del Congreso local.

¡Vaya que interesante!, justo cuando MORENA denuncia ante la FGR las triangulaciones del gobierno de Samuel García, estos «ex morenos», deciden abandonar el barco y sumarse a Movimiento Ciudadano, sin preguntar nada a los que les dieron su voto.

Imaginense lo que pasa por la mente de estos MORENOS…

Ahora, de acuerdo con la información publicada sobre la denuncia presentada por la ASF ante la Fiscalía General de la República (FGR), se investiga una posible triangulación de más de 7,200 millones de pesos mediante operaciones que involucran a empresas y a un despacho jurídico relacionado con el gobernador Samuel García y su padre, Samuel Orlando García Mascorro…

…y estos MORENOS seguramente dijeron, «creo que mis reprsentados estarán felices de que deje mi partido y apoye al del gobernador que investigan por presunta corrupción.»

Es evidente que aunque la ley permite que los diputados cambien de bancada, la «legalidad no significa legitimidad».

Cuando un diputado abandona las siglas para incorporarse a otra fuerza política, envía un mensaje muy preocupante: el mandato ciudadano es negociable.

Aquí me pregunto, entonces para que gastamos tanto dinero en papelería, capacitadores, tiempo de ciudadanos cuidando las urnas y otros haciendo largas filas para ir a votar, si al final van a «negociar» con su curul.

Ellos podrán justificarse diciendo que se van por diferencias internas, desacuerdos con las dirigencias o cuestiones de conciencia, etc, pero lo cierto es que tienen un compromiso y no pueden decir que son nuestros representantes mientras hacen lo que les da la gana o conviene a su interés personal.

Cada cambio de bancada alimenta el desencanto ciudadano con la política, desgastada y superflua que predomina en el ambiente regiomontano. Refuerza la percepción de que los partidos son simples vehículos electorales y de que algunos representantes responden más a cálculos de poder que a los compromisos asumidos durante las campañas.

Gracias a estas incorporaciones, Movimiento Ciudadano logró colocarse en posición de reclamar mayores espacios de control legislativo y una influencia política superior a la obtenida originalmente en las urnas. Tiene la mayoría que no ganaron, pero que les permitirá maniobrar para sus fines.

Entonces la pregunta es ¿debe prevalecer el derecho individual del diputado a cambiar de partido o el derecho de los ciudadanos a que se respete el sentido de su voto?

La democracia no se agota el día de la elección. Exige coherencia entre lo que se promete en campaña y lo que se hace después de llegar al poder.

Para estas gaitas mejor saquemos diputados por tombola. No gastemos DINERO Y TIEMPO inútilmente.

¿Qué opinan?

Nos seguimos leyendo.

Resultado oficial de la elección de diputados locales 2024

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