septiembre 10, 2026

El Perfil Completo: Dejemos de Elegir Candidatos y Empecemos a Evaluar Gobernadores.

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“La democracia no mejora solamente cuando aparecen mejores candidatos. También mejora cuando existen ciudadanos mejor preparados para evaluarlos.”

Durante las últimas semanas hemos intentado responder una pregunta que parece sencilla, pero que en realidad encierra una enorme responsabilidad: ¿Qué perfil debería tener la persona que aspire a gobernar Nuevo León? No preguntamos quién. Preguntamos qué perfil. Y esa diferencia explica prácticamente toda esta serie. Porque durante demasiado tiempo los procesos electorales han terminado concentrándose alrededor de nombres, partidos, encuestas, campañas, fotografías, discursos, confrontaciones y popularidad. Todo eso forma parte de una elección. Pero ninguna de esas cosas garantiza un buen gobierno.Por eso, desde la primera entrega propusimos cambiar la pregunta. Antes de preguntarnos quién puede ganar una elección, preguntémonos quién tendría las competencias necesarias para gobernar. Después de once entregas, podemos intentar responderla con mayores elementos. Hemos hablado de experiencia, integridad, capacidad para decidir, liderazgo, formación de equipos, inteligencia emocional, manejo de crisis, planeación estratégica, comunicación pública y construcción de confianza. Y detrás de cada una de esas competencias hemos planteado preguntas que cualquier ciudadano puede utilizar para observar a quienes aspiren a gobernarnos. Pero llegados a este punto debemos reconocer algo importante. Ninguna competencia, por sí sola, construye a un buen gobernador.

Una persona puede ser extraordinariamente honesta y carecer de capacidad para tomar decisiones. Puede tener experiencia y no saber liderar. Puede ser un gran comunicador y un pésimo administrador. Puede tener carácter, pero no saber formar equipos. Puede poseer conocimientos técnicos y carecer de inteligencia emocional. Puede saber reaccionar frente a una crisis y ser incapaz de anticipar los problemas del futuro. Gobernar exige equilibrio.Y precisamente ahí comienza la evaluación verdaderamente importante. No se trata de encontrar a una persona perfecta. Probablemente no existe. Se trata de identificar a quien reúna, en el mayor grado posible, las capacidades necesarias para conducir uno de los estados más complejos e importantes del país.

 Pero para hacerlo necesitamos cambiar también nuestra manera de observar a los candidatos. Porque una campaña electoral está diseñada para mostrarnos la mejor versión de una persona. Una evaluación ciudadana debería intentar conocer la versión real. Y para eso existe una regla sencilla: No evaluar solamente lo que promete. Evaluar lo que ya ha demostrado. 

Ahí está quizá una de las conclusiones más importantes de esta serie. Las promesas hablan del futuro. La trayectoria contiene evidencia. Por eso, cuando llegue el momento de evaluar a quienes pretendan gobernar Nuevo León, propongo que hagamos un ejercicio diferente. Que dejemos por un momento a un lado el partido, la publicidad, los eslóganes, las encuestas, los ataques y las simpatías personales. Y hagamos algo mucho más sencillo. Preguntar.¿TIENE EXPERIENCIA PARA GOBERNAR? No necesariamente experiencia como gobernador. Pero sí evidencia de haber administrado responsabilidades importantes, coordinado personas, manejado recursos, enfrentado problemas complejos y producido resultados. 

Porque gobernar Nuevo León no debería ser el lugar donde alguien aprenda por primera vez a dirigir una organización compleja. ¿HA DEMOSTRADO INTEGRIDAD?No basta con declararse honesto. Hay que revisar su trayectoria: cómo ha utilizado anteriormente el poder, cómo explica su patrimonio y sus decisiones, qué personas lo acompañan, cómo responde frente a cuestionamientos y si existe congruencia entre aquello que dice defender y la manera en que realmente se comporta. La integridad no se demuestra durante una campaña. Se demuestra durante una vida. ¿SABE DECIDIR?

Gobernar significa elegir constantemente entre alternativas imperfectas. Por eso importa conocer cómo toma decisiones. Si escucha, si analiza información, si consulta especialistas, si asume riesgos razonables, si sabe corregir y, sobre todo, si está dispuesto a asumir las consecuencias de aquello que decide. Porque también aprendimos algo: no decidir también es una decisión. ¿SABE LIDEREAR? Tener autoridad no significa necesariamente tener liderazgo. El cargo puede otorgar poder. 

El liderazgo debe construirse. Un gobernador necesita establecer dirección, coordinar intereses, generar confianza, conducir instituciones y conseguir que miles de personas trabajen alrededor de objetivos comunes. La pregunta no es solamente si las personas lo siguen. La pregunta es: ¿Hacia dónde es capaz de conducirlas? ¿SABE FORMAR EQUIPOS? Ésta quizá sea una de las señales más reveladoras. ¿De qué personas decide rodearse? ¿Busca a los mejores o solamente a los más leales? ¿Tolera que alguien de su equipo sepa más que él? ¿Premia capacidad o cercanía? ¿Exige resultados? ¿Sustituye a quien no funciona? Porque ningún gobernador administra personalmente la seguridad, la salud, la educación, la movilidad, las finanzas, el agua o la infraestructura. Gobierna también a través de las personas que elige. Y por eso nunca debemos olvidar: la calidad de un gobierno comienza muchas veces con la calidad de sus nombramientos. ¿SABE GOBERNARSE A SÍ MISMO? Antes de conducir a millones de personas, un gobernante necesita aprender a administrar algo mucho más cercano: sus emociones, su ego, su carácter, su reacción frente a la crítica, su comportamiento cuando lo contradicen y su capacidad para reconocer errores. Porque el poder amplifica la personalidad. Y aquello que puede parecer un defecto menor en un candidato puede convertirse en un problema enorme cuando esa persona controla instituciones, presupuestos y decisiones públicas. ¿CÓMO RESPONDE CUANDO LLEGA UNA CRISIS? Las crisis eliminan buena parte del escenario político. 

Ahí ya no bastan los discursos. Hay que decidir, coordinar, informar, priorizar, escuchar especialistas, mantener serenidad, asumir responsabilidades y actuar. En tiempos normales conocemos la administración. En los momentos difíciles conocemos al gobernante. ¿TIENE VISIÓN DE FUTURO? Nuevo León no puede gobernarse pensando únicamente en los próximos seis años. El agua, la movilidad, la energía, la educación, la seguridad, el crecimiento metropolitano, la infraestructura y la competitividad son desafíos que atraviesan administraciones. Un verdadero gobernante debe resolver problemas presentes sin hipotecar las posibilidades futuras. Por eso la pregunta no es únicamente qué hará durante su gobierno. 

También debemos preguntarnos: ¿Qué Nuevo León dejarán sus decisiones cuando ese gobierno haya terminado? ¿PUEDE CONSTRUIR CONFIANZA?Comunicar no significa solamente hablar. Significa explicar, escuchar, informar, reconocer, corregir, rendir cuentas y mantener congruencia entre palabras y hechos. La popularidad puede construirse con comunicación. La confianza requiere credibilidad. Y un gobierno al que la sociedad deja de creerle pierde una parte importante de su capacidad para conducirla. Llegados hasta aquí, quizá podamos hacer algo que al principio de esta serie parecía mucho más difícil. Construir una evaluación. No perfecta. No absoluta.Pero sí mucho más razonable que decidir únicamente por simpatía, publicidad o intención de voto. Podríamos comenzar con un ejercicio muy sencillo. Tomemos a cada persona que aspire seriamente a gobernar Nuevo León y evaluemos estas competencias en una escala del 1 al 10: Experiencia. Integridad. Capacidad de decisión. Liderazgo. Formación de equipos. Inteligencia emocional. Manejo de crisis. Planeación estratégica. Comunicación y confianza. Pero existe una condición fundamental. Cada calificación debe estar acompañada de evidencia. No vale decir: “Me parece buen candidato.” “Me cae bien.”“Habla muy bien.” “Está de moda.” “Creo que sería buen gobernador.” Eso es percepción.La evaluación exige algo diferente, exige EVIDENCIA de aquello que estamos calificando. Y es aquí donde la conversación cambia. Dejamos de discutir solamente personas y comenzamos a comparar capacidades. Dejamos de preguntar quién tiene más seguidores y comenzamos a preguntar quién tiene mejores competencias. Dejamos de observar exclusivamente campañas y comenzamos a estudiar trayectorias. Y quizá ése sea precisamente el cambio que necesitamos. Porque existe una responsabilidad que los ciudadanos tampoco podemos delegar: aprender a elegir

Durante años hemos exigido mejores políticos. Quizá también haya llegado el momento de exigirnos ser mejores electores. Eso significa informarnos, comparar, cuestionar, investigar, no enamorarnos de una narrativa, no convertir un partido en una identidad personal y no justificar aquello que criticaríamos si lo hiciera otro. Y, sobre todo, comprender que nuestro voto no debería ser solamente una expresión de simpatía. También debería ser una decisión de responsabilidad pública. Nuevo León enfrentará durante los próximos años desafíos extraordinarios. Seguirá creciendo. Llegarán nuevas inversiones. Cambiará su economía. Aumentarán las necesidades de infraestructura. La tecnología transformará empleos. La presión sobre el agua, la movilidad, la energía, la vivienda, la seguridad y los servicios públicos continuará creciendo. Gobernar este estado será cada vez más complejo. Por eso también debería ser cada vez más exigente nuestra manera de elegir a quien habrá de conducirlo. No necesitamos al candidato perfecto. Necesitamos encontrar al mejor preparado. No necesitamos a quien prometa resolverlo todo. Necesitamos a quien sepa construir las capacidades para resolver lo verdaderamente importante. No necesitamos al que genere más ruido. Necesitamos al que tenga rumbo. Y entonces regresamos exactamente al lugar donde comenzó esta serie. 

Antes de elegir un candidato, aprendamos a elegir un gobernador. Esta fue la verdadera intención de estas doce entregas. No decirle a nadie por quién votar, sino intentar construir mejores preguntas para que cada ciudadano pueda encontrar sus propias respuestas. Porque los nombres, los partidos, las campañas cambiarán. Y seguramente también cambiarán las circunstancias políticas de Nuevo León.Pero las competencias necesarias para gobernar seguirán siendo indispensables. Con esta entrega llegamos al final de esta serie. Al menos, al final de esta primera etapa. Porque después de doce entregas queda una pregunta pendiente: ¿Qué ocurriría si todas estas competencias dejaran de ser solamente preguntas y las convirtiéramos en un instrumento que permitiera evaluar y comparar, con criterios comunes y evidencia, a quienes aspiren a gobernar Nuevo León? Quizá ése sea el siguiente paso. 

Transformar las reflexiones de estas semanas en una metodología ciudadana. Establecer indicadores, definir criterios, ponderar competencias, buscar evidencia, comparar trayectorias y construir una herramienta que permita separar, hasta donde sea posible, la percepción de la capacidad real para gobernar. Un instrumento que no le diga al ciudadano por quién votar.Que le proporcione elementos para decidir mejor. Por eso, aunque hoy termina esta serie, la conversación no necesariamente termina aquí. Tal vez dentro de algún tiempo tengamos que volver a encontrarnos alrededor de estas mismas páginas. Pero entonces ya no solamente para preguntarnos cuál es el perfil del gobernador que Nuevo León necesita.Sino para intentar evaluar quiénes realmente se acercan a él. Porque si durante doce entregas construimos las preguntas, el siguiente desafío será construir la herramienta para responderlas. Y entonces podremos dar un paso más: De la reflexión a la evaluación. De la percepción a la evidencia. De los nombres a las competencias. Y de preguntarnos: ¿Quién quiero que gane? A formular una pregunta mucho más exigente: ¿Quién ha demostrado estar mejor preparado para gobernar Nuevo León? Quizá cuando una sociedad comienza a hacerse mejores preguntas, también comienza a exigir mejores respuestas. Y mejores gobiernos.

¡¡La decisión, como siempre, queda en manos de usted, estimado lector!!

“Porque hoy más que nunca, Nuevo León necesita menos ruido… y mucho más rumbo”.

Mtro. Miguel H. Botello Treviño     Correo electrónico: mickbotello@gmail.com

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