septiembre 10, 2026

NL sin presupuesto.

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El presupuesto no pertenece al Gobernador, al Congreso ni a los partidos políticos. Pertenece a los ciudadanos. Por eso preocupa que la discusión presupuestal se haya convertido en un instrumento de chantaje político, donde Ejecutivo y Legislativo parecen más interesados en imponerse que en construir acuerdos para que el Estado mejore.

Algunos datos ayudan a entender dónde estamos. De 2016 a 2026, el presupuesto estatal pasó de 77 mil 077 a 160 mil 952 millones de pesos, un aumento de 108 por ciento. En el mismo periodo, el del Poder Judicial aumentó 137 por ciento, de mil 780 a 4 mil 208 millones; el Congreso pasó de 489 a mil 190 millones, 143 por ciento más.

Y en solo tres años, de 2023 a 2026, la CEDH pasó de 84 a 138 millones de pesos, 64 por ciento más, mientras que el Instituto Estatal Electoral pasó de 573 a 933 millones, un aumento de 63 por ciento. Incluso INFONL gasta más de 240 millones de pesos al año sin resultados tangibles.

Hablando de municipios, Monterrey aumentó su presupuesto 185 por ciento respecto a 2016; San Pedro 128 por ciento; Escobedo 170 por ciento; Apodaca 114 por ciento; y Guadalupe 110 por ciento. Considerando que la inflación acumulada en la década fue de 63 por ciento, todos incrementaron sus ingresos muy por encima del crecimiento observado para la sociedad fuera del sector público.

Por ello los números obligan a preguntar no sólo cuánto gastamos, sino cómo gastamos y qué resultados obtenemos por cada peso.

La salida no está en que una parte gane y otra pierda. Está en que todos cedan algo para que Nuevo León gane mucho más.

Existen ejemplos de que esto funciona. En Estados Unidos, demócratas y republicanos han alcanzado acuerdos presupuestales aceptando recortes o prioridades que ninguna de las partes consideraba ideales. En Porto Alegre, Brasil, el presupuesto participativo incorporó a ciudadanos y organizaciones sociales en la definición de prioridades de inversión. La lección es sencilla: negociar no significa renunciar; significa encontrar terreno común.

Aaron Wildavsky, uno de los principales estudiosos del presupuesto público, entendía el presupuesto como un proceso político de negociación y construcción de confianza. Eso es precisamente lo que hoy necesitamos.

Primero: máxima transparencia. El presupuesto debe ser una palanca de desarrollo, no un mecanismo para limitar al adversario. Toda inversión debe responder: ¿quién contrató?, ¿por qué?, ¿cuánto cuesta?, ¿quién ejecuta? y ¿qué modificaciones ha tenido? Esto debe aplicarse al Estado y a los municipios. Ningún proyecto debería recibir recursos sin proyecto ejecutivo, costos y metas publicados.

Segundo: vigilancia ciudadana. Los proyectos relevantes necesitan auditoría externa e independiente, con participación ciudadana. Además, un calendario público debe informar semanalmente avances físicos y financieros. La transparencia no puede aparecer cuando la obra ya terminó.

Tercero: medir resultados. No basta saber cuánto se gastó. Hay que saber qué cambió: empleos generados, tiempos de traslado reducidos, población beneficiada, productividad aumentada o mejores servicios públicos. Los análisis costo-beneficio deben ser obligatorios, incluidos los financieros.

Esto también exige entender nuestro federalismo. Desde la Ley de Coordinación Fiscal de 1980, los Estados quedaron como una especie de «sándwich» fiscal, con grandes responsabilidades y limitadas facultades tributarias. Los municipios, sin embargo, cuentan con potestades recaudatorias que muchas veces no utilizan por temor al costo político.

Nuevo León necesita pasar de «¿quién controla el presupuesto?» a «¿qué podemos construir juntos?».

Ejecutivo, Congreso, municipios, cámaras empresariales, universidades y ciudadanos deben sentarse a negociar bajo una regla: nadie obtiene todo, pero todos alcanzan algo; y el beneficiario final debe ser Nuevo León.

El presupuesto no es un botín de la política. Debe ser, si existe voluntad e inteligencia para ceder, el gran acuerdo que devuelva confianza, transparencia y capacidad de desarrollo al Estado.

vidalgarza@yahoo.com

Publicado en el Norte el sábado 29 de agosto de 2026

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