noviembre 5, 2026

Diálogo Cardenista

0

El nace de una tensión entre realidad y ego, con la concepción de cómo debe ser esta realidad –de una tensión entre política y moral–.
Jaroslav Seifert

Unos de los días más memorables de mis últimos años fueron del 3 al 5 de noviembre de 2022. Me encontraba en San Cristóbal de las Casas para asistir como comentarista a la presentación del libro Por una democracia progresista del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, lo cual me permitió sostener varias horas de una conversación gratamente aleccionadora, de la cual destaco los temas más relevantes.

A mi juicio, las mejores acciones de gobierno de Lázaro Cárdenas fueron su deslinde del poder de Calles y la designación de Manuel Ávila Camacho para sucederlo. El ingeniero, sin embargo, insistía en la expropiación petrolera, el reparto agrario y su política exterior. En el fondo, era un asunto ideológico.

Nunca hubo un intento de gobierno socialista. El gobierno, con sello de nacionalismo revolucionario, puso los cimientos de la economía de mercado con una autocontenida rectoría del Estado. Tres personajes fueron estratégicos y eficaces.

Manuel Ávila Camacho como secretario de Defensa, en el control del Ejército.

Eduardo Suárez Aránzolo, secretario de Hacienda del general, estableció una buena relación con empresarios nacionales y extranjeros. Relata en sus memorias que la expropiación petrolera fue la solución a un conflicto obrero-patronal y en defensa de la soberanía, no un proyecto económico estatista. En el posterior desarrollo de la industria del hidrocarburo se convocó a la participación de la iniciativa privada, consciente el gobierno de sus limitaciones.

El tercer personaje fue Emilio Portes Gil, quien al frente del aun Partido Nacional Revolucionario, mantuvo el control, no sin aisladas confrontaciones de la clase dirigente.

En el caso del reparto agrario, el presidente Cárdenas llegó a reconocer que fue un error no haber entregado las tierras a los campesinos en propiedad.

Le dije que estos temas debieron formar parte del libro. Cuauhtémoc me escuchó con respeto y respondió que los había abordado en otros textos. Coincidió, no con beneplácito explícito.

Los acontecimientos de 1988 revistieron gran interés. Siendo yo panista, defendí las concertaciones para hacer las reformas electorales en el gobierno de Salinas de Gortari y el triunfo de Ernesto Ruffo en Baja California (1989).

La convivencia fue espléndida. Nos contamos anécdotas y hasta hubo una sesión poética. Se transparentó la personalidad de un hombre de bien, “de buen proceder o recto”. Me parece que su más importante legado es su autenticidad, tan escasa en estos tiempos, y en saber llevar con dignidad, congruencia y decoro un apellido y una tradición.

Aunque me insistió en que me quedara un poco más, no pude hacerlo porque yo tenía un largo trayecto hasta Villahermosa. Al despedirme, le hice una interpelación: “Ingeniero, no entiendo a Andrés Manuel”. Me respondió, “Yo tampoco”.

Repasando el diálogo, recordé que en 1988 voté por Carlos Salinas y lo volvería a hacer si la situación se repitiera. Nunca sabremos qué sucedió en esa elección, pero de haber ganado Cárdenas, no habría sido un presidente exitoso.

Las decisiones asumidas en el sexenio 88-94: fin del reparto de la tierra, retorno de la banca a los particulares, entrada al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, la apertura de la inversión privada en el sector energía, la reforma del Estado privatizando empresas costosas e ineficiente, jamás se habrían dado y hoy nuestra situación sería peor.

He sido un prianista con credenciales: 24 años milité en el PRI y 32 en el PAN. Tuve diferencias con el ingeniero, reconozco su valor para enfrentarse al partido hegemónico. Ahí habrá que mencionar a otro gran mexicano, Rodolfo González Guevara, quien tuvo un papel protagónico en esa lucha.

Repasar estos eventos con la mayor serenidad es éticamente ineludible en estos tiempos convulsos.

En fin, son elucubraciones de mis tiempos de ocio, que por cierto no es escaso.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *