septiembre 25, 2026

El impacto social de las acciones del Gobierno

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Por Rafael Morgan

Todas las acciones y decisiones gubernamentales debieran ser o haber sido evaluadas desde los dos extremos, es decir, desde su inicio en cuanto a la prioridad de las mismas, considerando si sus resultados son los que la sociedad quiere o necesita, y finalmente, hasta la terminación de las obras, del trabajo o de la inversión, evaluando en qué y cuánto se ha beneficiado la sociedad, no solo en cuanto a los “resultados numéricos”, sino en cuanto al verdadero impacto a favor de las comunidades en su situación actual y en su futuro.

En los informes anuales o parciales de los gobernantes se dan cifras y gastos millonarios y con ello se pretenda justificar las acciones gubernamentales, sin analizarse si lo que se informa es lo que la sociedad requiere, o bien si no habría otras necesidades más exigentes o importantes que debieran atenderse primero con los recursos y el tiempo dedicados en lo que se está informando. Esto en cuanto a las prioridades que deben atenderse, pero igualmente, una vez terminadas e informadas las obras, se requeriría evaluar el impacto social, positivo o negativo en el acontecer social.

1. Como ejemplo, considérense las grandes inversiones del sexenio anterior en el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, la cancelación del proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México, la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles y varios más; en cuanto a lo prioritario, ¿son esas obras lo que necesitaba el pueblo de México?, no habría otras necesidades sociales y económicas más urgentes e indispensables en las que debiera invertirse tiempo y recursos? Pero no se termina aquí una auténtica evaluación, habría que analizarse “el impacto social” de esas obras, no solo en lo regional, sino si a nivel nacional habría muchas más y mejores oportunidades para el desarrollo del País. Lo mismo se puede decir de las decisiones de haber bloqueado las inversiones privadas, extranjeras y nacionales en el área de energías limpias, que sí hubieran tenido un gran impacto en el País.

2. En lo referente a las decisiones políticas y programas para el combate a la violencia y la inseguridad, “la gran decisión de abrazos no balazos”, equivocó totalmente la obligación gubernamental de garantizar seguridad a los ciudadanos y familias y se cedió a los carteles el control territorial, el control de las armas y del desarrollo económico honesto del país y se cedió también la diplomacia y las relaciones internacionales, cuyos impactos socialmente negativos todavía no se pueden resolver.

En cuanto a las decisiones de otorgar a las fuerzas armadas casi totalmente la construcción y la administración de la obra pública, bloqueando la inversión privaday desviando al ejército de su principal objetivo, con lo que se puso en evidencia que “el gobierno es bueno para gastar y malo para obtener resultados” y más malo para conseguir buenos impactos económicos para la sociedad en empleos, producción y generación de utilidades, con cuyos impuestos pudieran cubrirse todos los programas sociales que ahora se proporcionan a costa de una creciente deuda pública y a costa de las obras y necesarios servicios gubernamentales en salud, mantenimiento, agua potable, seguridad y demás.

3. La falta de buen criterio en los gobernantes en cuanto a la exigencia social de una buena educación para niños y jóvenes, que les proporcionara los conocimientos y capacidades para enfrentarse, hoy y mañana, al creciente desarrollo tecnológico mundial. Hasta la fecha, México depende casi totalmente de los avances tecnológicos del extranjero y, para conocimiento de la Presidente Sheinbaum, esa sí es “injerencia extranjera”, pero no por culpa del extranjero, sino por culpa del gobierno mexicano que no ha logrado desarrollar áreas de conocimiento de avanzada en Universidades y organizaciones científicas y tecnológicas, que nos permitan competir medianamente con el mundo desarrollado.

Es necesario evaluar, ante los resultados de la prueba PISA, que no solo no avanzamos, sino que hasta retrocedimos en ciencias y tecnologías con estudiantes que terminan una carrera con deficiencias, sino que tampoco se evalúa la terrible pérdida que significan los miles de estudiantes que no terminan sus estudios básicos, y más aún, los que abandonan los estudios universitarios; ¿a dónde se han ido esos jóvenes? Tal vez se emplearon con los narcos, o haciendo labores de segunda y tercera categoría con sueldos raquíticos y con un futuro personal y familiar lamentables. Esa es la consecuencia de las acciones de gobierno que no buscan impactos sociales positivos.

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