septiembre 8, 2026

Recordar porque estamos aquí: Carla Castillo Camarillo

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Hay días que hacer política es cansado, y tenemos que decirlo.

Especialmente las mujeres, a quienes muchas veces se nos exige estar siempre fuertes, disponibles, preparadas y con una respuesta para todo. Como si reconocer el cansancio significara que no tenemos carácter suficiente para estar aquí. 

Pero hay días difíciles.

Días en los que pesan las grillas, los rumores, las decisiones que no entendemos, las puertas que se cierran, las lealtades que descubrimos que no eran tantas y los esfuerzos parecen no ser suficientes; que sientes que nada es suficiente. 

Momentos en que te preguntas: ¿De verdad vale la pena?

Porque hacer política no solamente es trabajar en una agenda y defender causas en las que una cree, no solamente es “ponerte la camiseta” de tu partido. También significa aprender a navegar espacios de poder, intereses, egos, competencias y desencuentros. Y para las mujeres, además, muchas veces significa hacerlo enfrentando reglas no escritas que todavía hacen nuestro camino más complicado. 

A veces tenemos que demostrar más. A veces nuestros errores pesan más que los de otros. A veces nuestra firmeza se interpreta como conflicto, nuestra ambición como algo negativo y nuestra capacidad incomoda. 

Y sí, hay días que todo eso desgasta y cansa. 

Pero entonces tenemos que recordar.

Recordar aquella persona a la que pudimos ayudar. La colonia en la que logramos resolver algo. La vecina que encontró una puerta abierta. La joven que decidió participar por que vio a otra mujer haciéndolo. La causa que avanzó aunque fuera un poquito gracias a nuestro trabajo. 

Recordar por qué un día decidimos meternos en esto.

Porque quienes amamos la política no la amamos por la grilla. La amamos por lo que puede hacer, por la realidad que puede cambiar. La política puede cambiar una calle, una comunidad, una ley, una oportunidad y, algunas veces, la vida de una persona o una familia.

Eso es lo que vale la pena.

También he aprendido que permanecer es parte del reto. Porque abrir espacios para las mujeres no significa solamente llegar; significa poder construir una trayectoria, crecer, tomar decisiones, equivocarnos, levantarnos y seguir avanzando.

Y para avanzar, también tenemos que aprender a cuidarnos. 

No todas las batallas merecen nuestra energía. No todas las opiniones necesitan una respuesta. No toda la grilla merece convertirse en una preocupación. 

Hay que aprender a distinguir entre aquello que realmente importa y aquello que solamente hace ruido. 

Habrá días extraordinarios y habrá días en los que simplemente querremos mandar todo lejos. 

En esos días, quizá no necesitamos buscar una nueva motivación, sino volver al origen. 

Yo sigo creyendo que la política puede ser una herramienta extraordinaria para cambiar la realidad. Sigo creyendo que necesitamos más mujeres tomando decisiones, construyendo comunidad y ocupando espacios de poder. Sigo creyendo que no podemos medir de la misma manera a todas las personas que participan en política o ejercen un cargo público, ya sea dentro o fuera de los partidos.

Y sigo creyendo que vale la pena estar aquí, incluso en los días en los que cuesta recordarlo.

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